Sé que dentro de unos años, llegarás. Me da tanto miedo pensar que aterrizarás en su vida y que existe la posibilidad que no la hagas feliz… pero, cuando lo pienso dos veces, caigo en la cuenta que estoy siendo injusta contigo y con mi hija.  Yo misma he sido tan feliz que no podría dudar de la fuerza del amor, así que aunque esa incertidumbre de mamá me ataque, te escribí una carta porque quiero pedirte esto:

Ámala, ante todo ámala. No la desees ni la consientas.

Ámala con sinceridad y entonces, el deseo y el consentimiento adquirirán una nueva dimensión. El deseo ya no será solo deseo, se convertirá en algo más trascendental, que sabrá rendirse ante el amor.

No te olvides de hacerla soñar y fortalecer sus alas. Buena parte de nuestra vida, Renato y yo alimentamos sus sueños, pensando en cómo podíamos hacer su vuelo más fuerte, más alto, más humano y más inspirador.

No cortes sus alas.

Si no pueden soñar juntos, aprendan a recorrer su propio vuelo  y a hacer que sus caminos se reúnan en algún punto.

Respétala. No solo físicamente (más te vale hacerlo 😉 ) sino también respeta quien es ella. Solo se vale hacerla más grande de lo que ya es.

Respeta su espera y su prisa, respeta sus miedos y su astucia, respeta también sus malos momentos… no quiere decir que tomes distancia. Las mujeres necesitamos un hombro en el que llorar, alguien que nos escuche, aunque consideres que ese mal momento es una tontería.

Sé sincero. Conozco a mi hija y te aseguro que no le importa el dinero o la posición tanto como encontrar a una media naranja honesta y transparente. Ella te amará como eres, si eres siempre sincero.

Si te das cuenta que algo ha cambiado en su relación y quieres terminar, hazlo. Pero hazlo con valentía. No la dejes de llamar o de buscar de un día para otro, no busques excusas o motivos tontos. Dile qué sucedió en tu interior, aunque duela… yo sé que te comprenderá y eso será mejor para los dos.

Si no sabes cómo actuar, te doy dos pistas cómplices: ven y habla con mi esposo. Puedes, además, leer Orgullo y Prejuicio y conocer a fondo a Mr. Darcy.

Sí, mis hijas adoran a su papá y estoy segura que buscarán una pareja que en buena medida se parezca a él.

Y también aman a Mr. Darcy: su caballerosidad, su forma de amar, de esperar en silencio…

No se trata que actúes para ganarte su corazón, se trata que conozcas lo que ella valora y lo hagas tuyo. Claro, eso, si quieres hacerla feliz.

Mamá de seis hijos, soy lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital. Soy Directora Editorial de Niu.