Cuando estamos en público muchas veces nos sentimos anónimos, sin embargo, no somos invisibles y por eso tenemos que estar conscientes de cómo nos pueden percibir otros.  Hoy te daré algunos tips de cortesías que niños, adolescentes y adultos debemos observar cuando estamos en público.

  • Revisa el volumen de tu voz: los lugares públicos son muy ruidosos por naturaleza. No debemos agregar al ajetreo hablando más fuerte de lo necesario o gritando.

 

  • Trata de no usar el celular: lo ideal es que este se utilice en lugares privados en donde la llamada no moleste a otros. Si es necesario hablar en público, asegúrate que la conversación no sea demasiado privada y de no hablar muy fuerte.

 

  • Cuida tu lenguaje: decir malas palabras puede que pase desapercibido con amigos, pero podría ofender a las personas que estén a nuestro alrededor. Hay que estar aún más atento cuando hay niños presentes.

 

  • Si necesitas un espejo, encuentra un baño: retocarse el pintalabios es apropiado, pero cualquier otra cosa (peinarse, quitarse cosas de los dientes, lavarse los dientes, etc.) debe hacerse en privado.

 

  • Mastica chicle discretamente: hacerlo con la boca abierta, hacer bombas, sacarlo de la boca y, en general, masticarlo como una vaca, es molesto para quienes tenemos alrededor.

 

  • Demostraciones públicas de afecto: caminar agarrados de la mano, con los brazos entrelazados o darse un pequeño beso es encantador. Sin embargo, los abrazos y besos largos y apasionados no lo son y pueden hacer sentir incómodas a las personas que tenemos alrededor.

 

  • Sé consciente del medio ambiente: tira toda la basura en su lugar. Si no hay uno cerca, mantén contigo la basura hasta que encuentres uno. En ningún momento es aceptable tirar la basura al suelo, aunque sea un pequeño papelito.

 

  • No escupas: hacerlo en público es desagradable, antihigiénico y grosero.

 

  • ¡Paciencia!: pasamos largas horas de nuestra vida haciendo cola y los modales para las mismas son los que aprendimos en el preescolar: uno a la vez, espera tu turno, sé paciente, no empujes, no grites, no te “cueles”. Para mantenernos ocupados podemos hacer actividades que no molesten a quienes tenemos alrededor: mandar mensajes de texto o correos desde el teléfono, leer, escuchar música con audífonos y hasta platicar con quienes tenemos cerca en la fila.

Lo que definitivamente no es apropiado es: hacer llamadas largas o privadas desde el teléfono, correr para ponernos frente a una persona, quejarnos a gritos de la espera y guardarle espacio a nuestros amigos.

  • Con quienes nos prestan un servicio: los vendedores, cajeros, representantes de servicio al cliente, auxiliares de vuelo, pilotos de bus, chófer de taxi, personal de hotel, personal del colegio, quienes ayudan en casa, etc. todos deben ser tratados con respeto. No hay excusa para tratar a estas personas de menos.  Es nuestra responsabilidad ser corteses y respetuosos, sobre todo si hay niños viéndonos ya que sabemos que los pequeños aprenden por observación.  Es necesario siempre saludar con una sonrisa y mantener la interacción amable, respetuosa y cortés.

Si observamos estas pequeñas cortesías en público, podemos estar seguros que daremos a otros una buena impresión.  Como adultos, seguir estas simples reglas en público enseñará a niños y adolescentes la manera correcta de comportarse cuando salen a la calle.  Con los niños, es importante siempre recalcar la importancia de estas pequeñas cortesías cuando estamos en público, diciendo cosas como: “Recuerda que no debemos gritar,” o “Si tienes algo en los dientes me dices y vamos juntas al baño a quitarlo.” Muy importante demostrar paciencia cuando estamos haciendo cola y llevar algunas cosas con las que los niños se puedan entretener.

Pero, sobre todo,  hacerles saber cuándo lo están haciendo bien.  De esta manera, aprenderán a comportarse en público casi sin darse cuenta.

Fuente consultada:

Post, P., Post, A., Post, L., & Post Senning, D. (2011). Emily Post’s Etiquette: Manners for a new world (18th ed.). New York: Harper Collins.

Es psicóloga clínica egresada de la Universidad Rafael Landívar. Aparte de la psicología siempre le apasionaron la etiqueta y los buenos modales y es por eso que, con una compañera de universidad, fundaron Molly Manners Guatemala: una academia de etiqueta, modales y habilidades sociales para niños y adolescentes. Ahora divide su tiempo entre dar clases de psicología en la universidad, impartir cursos y talleres en su academia, estudiar (que también le apasiona) y pasar tiempo con su esposo y su perro Mr. Pulgoso.