Los tiempos están cambiando, eso está claro.  Hoy en día los roles, tanto de los hombres como de las mujeres, no están tan claramente definidos como anteriormente y esto, a mi parecer, es positivo.  Se les permite a las mujeres estudiar, interesarse por los deportes, la matemática e involucrarse en actividades que, anteriormente, se consideraban solo para hombres.  A los hombres se les permite ser sensibles, interesarse en el arte, la danza y, en general, ser más abiertos y creativos.

Sin embargo, esto no quiere decir que la caballerosidad esté pasada de moda.  Sí, tanto las mujeres como los hombres podemos abrir puertas y ceder nuestro asiento; pero ser caballeroso significa comportarse de manera respetuosa, gentil y noble con todo y todos lo que nos rodean.  Es por esto que creo que es esencial enseñar a los niños a ser caballerosos.

La caballerosidad moderna implica todas las acciones clásicas: abrir puertas, ceder asientos, prestar la chaqueta, retirar la silla de la mesa, tocar la puerta cuando se va a recoger a alguien, levantarse para saludar, pararse en el lado de afuera de la acera, ayudar a cargar cosas pesadas, acompañar a las personas hasta la puerta y ser respetuoso, entre otros.  Sin embargo, un caballero moderno sabe que estas acciones respetuosas y gentiles no solo aplican a las mujeres, sino que también a todos aquellos que necesiten de nuestra ayuda: amigos, ancianos, adultos, etc.

Un caballero moderno también sabe que debe ser caballeroso no solo en la calle, sino que también en la casa ayudando con los quehaceres.  Esencial también que el caballero  entienda que no debe forzar su ayuda, pero siempre ofrecerla.

Para enseñar caballerosidad a los niños hay varias cosas que se pueden hacer.  Primero, es esencial que tengan un modelo positivo: puede ser un padre, un abuelo, un hermano, un tío, etc.  Lo importante es que sea un ejemplo positivo: alguien que trate de manera respetuosa tanto a las mujeres como a otros.  Los niños aprenden mucho por observación.

Segundo, podemos apoyarnos en otros y utilizar situaciones del día a día para enseñar la caballerosidad.  Se les debe enseñar a los niños a ser educados y respetuosos con los demás sin importar su sexo.  Por ejemplo, si estamos en el médico y entra una persona de la tercera edad o una mujer embarazada, les podemos pedir que cedan su asiento explicando la importancia de ponerse en los zapatos de los demás.  También es importante pedirles ayuda: a cargar el súper, a ayudar en la casa y a solucionar problemas, explicando la importancia de cooperar en casa.

Tercero, y muy importante, enseñar buenos modales.  Un caballero tiene modales impecables: saluda al llegar a algún lugar, mastica con la boca cerrada, se disculpa y siempre usa las palabras mágicas.  El cuarto punto es que es esencial reconocer los esfuerzos de los niños: si hace algo bien, debemos reconocerlo.  De esta manera, se sentirán animados a seguirlo haciendo: “Muchas gracias por ayudarme a poner la mesa, Rodrigo” o “Gracias por ceder tu asiento,” enseñarán a los niños que, comportarse de manera caballerosa, tiene beneficios.

Por último, es importante enseñar a los niños que los privilegios, se ganan. Haga clic para Tweet

Esto implica darles tareas en casa para que ganen privilegios como la mesada, puntos, postres, salidas, etc.  Esto también les enseñará que tanto los hombres como las mujeres deben implicarse en las tareas del cuidado del hogar ya que esta es una responsabilidad compartida.

Esta es la marca de un caballero moderno: sabe que ayudar en casa – cocinando, lavando, limpiado, poniendo la mesa, etc. – no le hace menos caballero sino mejor caballero.

Es psicóloga clínica egresada de la Universidad Rafael Landívar. Aparte de la psicología siempre le apasionaron la etiqueta y los buenos modales y es por eso que, con una compañera de universidad, fundaron Molly Manners Guatemala: una academia de etiqueta, modales y habilidades sociales para niños y adolescentes. Ahora divide su tiempo entre dar clases de psicología en la universidad, impartir cursos y talleres en su academia, estudiar (que también le apasiona) y pasar tiempo con su esposo y su perro Mr. Pulgoso.