Los saludos y las presentaciones son el punto de partida para las relaciones interpersonales.  Desde un saludo con la mano hasta una presentación formal, estas interacciones son básicas.  Cuando saludamos a otros les demostramos respeto y hacemos que tengan una buena impresión de nosotros.  Así que lo mejor es que, aunque nos sintamos tímidos o gruñones, hagamos el esfuerzo de saludar.

Para la mayoría de adultos, saludar es tan natural que ni siquiera se dan cuenta cuando lo están haciendo.  Tanto así que cuando se les olvida saludar, otros asumen que algo está mal.

Es por esto que el mejor lugar para instaurar el hábito de saludar en los niños es en la casa.

Solo toma unos segundos saludar a aquellos con quienes vivimos con un “Buenos días,” o con un “¿Cómo te fue hoy?” cuando regresan del trabajo o colegio y es sumamente importante ya que los niños aprenden mucho por observación.

Cuando saludamos de manera informal lo podemos hacer hablando, por medio de gestos o por medio de ambas cosas.  “Hola,” es el saludo informal más común.  También, en Guatemala, se usa el “¿Qué onda?” cuando saludamos a amigos.  Todos acompañados de una sonrisa y el nombre de la persona si lo sabemos.  Estos son saludos informales que, a los niños, hay que indicarles que son adecuados para sus amigos pero no cuando hablan con adultos.

La manera adecuada de saludar a los adultos, y a los extraños, es utilizando el “buenos días,” “buenas tardes,” o “buenas noches” según la  hora del día.  Estos saludos son un poco más formales y demuestran respeto y consideración ante otros.

Saludar a alguien no significa que debamos parar a platicar, así que se debe animar a los niños a saludar aún cuando van corriendo.

Lo adecuado es ser cortés en todas las interacciones diarias así que no hay que olvidar saludar a quienes nos ayudan como los cajeros, las recepcionistas, las monitoras y  los chóferes del bus y el personal de mantenimiento, entre otros.

No siempre es necesario hablar, se puede saludar con una sonrisa, con una inclinación de la cabeza o con la mano.

A los niños también se les debe enseñar que, sin importar si son hombres o mujeres, pararse para recibir a alguien que ha entrado al cuarto es una demostración de respeto, sobre todo si son mayores.  Hoy en día, tanto hombres como mujeres, y niños y niñas, deben pararse a saludar.  Sobre todo si:

  • La persona es mayor a nosotros, como los amigos de los papás de un niño.
  • Es alguien a quien estamos conociendo por primera vez.
  • Es alguien a quien, por tradición, le debemos demostrar respeto como un miembro de alguna comunidad religiosa, un político, el director del colegio, etc.

Para terminar, quiero hacer un resumen de los cuatro pasos básicos al saludar o conocer a alguien nuevo que tanto los niños como los adultos deben saber.  Estos son:

  1. ¡Pararse! Si no hay mucho espacio, nos levantamos un poco de la silla, extendemos la mano y decimos, “Discúlpeme por no levantarme. Mucho gusto de conocerlo.”
  2. ¡Sonreír y hacer contacto visual! Una sonrisa les demuestra a otros que somos personas abiertas; verlos a los ojos demuestra que estamos enfocados en ellos.
  3. ¡Saludar! Hay distintas maneras de saludar, pero la más básica cuando estamos conociendo a alguien por primera vez es: “Buenos días/tardes/noches, mi nombre es _______. Un gusto conocerle.”
  4. ¡Dar la mano o saludar de beso! De esto hablaremos más en el próximo artículo.
Es psicóloga clínica egresada de la Universidad Rafael Landívar. Aparte de la psicología siempre le apasionaron la etiqueta y los buenos modales y es por eso que, con una compañera de universidad, fundaron Molly Manners Guatemala: una academia de etiqueta, modales y habilidades sociales para niños y adolescentes. Ahora divide su tiempo entre dar clases de psicología en la universidad, impartir cursos y talleres en su academia, estudiar (que también le apasiona) y pasar tiempo con su esposo y su perro Mr. Pulgoso.