A mí me encantan las redes sociales.  Creo que son una manera excelente de mantener amistades, de crear amistades y de encontrarse con personas que tienen intereses en común con nosotros.  También soy fan de los grupos de apoyo que surgen en las redes sociales: creo que pueden ser un excelente recurso si se utilizan de manera adecuada (pero ese es un tema para otro momento).

Ahora, de lo que definitivamente no soy partidaria es de estar ventilando los trapitos sucios en las redes.  Entiendo que busquemos apoyo de nuestros amigos cuando están pasando por momentos difíciles, pero, esto no quiere decir que debamos publicar todos nuestros enojos, rabietas, lamentos y críticas en las redes.  Recuerden: todo lo que publicamos en Internet se queda ahí para siempre.  Aunque lo borremos, siempre hay maneras de recuperarlo.  Así que tenemos que ser cuidadosos con lo que publicamos.

Siempre, siempre, antes de publicar debemos pensar: ¿esto es algo que yo discutiría en una asamblea frente a muchos desconocidos?

Porque eso son las redes sociales: un grupo grande tanto de conocidos como de desconocidos.  Si no queremos que completos extraños se enteren de sus problemas personales, entonces, no los publiquemos.

También es necesario que pensemos: ¿esto es algo de lo que no me importa que mi esposo/hijos/amigos/papás/etc. se enteren? Porque, si lo publicamos en una red social, ¡claro que puede llegar a ellos!

Otro punto importante a tomar en cuenta es ¿esto es algo que realmente creo o es algo que estoy escribiendo porque estoy enojada/triste/desesperada/etc.? Muchas veces, cuando estamos en estados emocionales alterados, no pensamos y escribimos o decimos cosas de las que luego nos arrepentimos.  Así que lo mejor es esperar a calmarse y luego decidir si presionamos “publicar” o mejor no.

También debemos pensar: ¿esta es la imagen que quiero que otros tengan de mí? Si solamente publican críticas, problemas, quejas, tristezas, etc.  Entonces las personas se formarán una idea, probablemente errónea, de quienes somos.

Reitero que sí creo que las redes son un excelente recurso tanto de apoyo como de desahogo, pero aclaro que si lo que publicamos en las mismas es algo que queremos mantener privado, entonces mejor no lo publiquemos.  Todo lo que pongan en las redes se vuelve dominio público, y de esto tienen que estar conscientes.

Si de verdad necesitamos un consejo sobre un tema muy personal entonces, ¿por qué no acudir a nuestros amigos de confianza? Con ellos saben que su privacidad estará protegida.  Ellos también los conocen bien y pueden darles mejores consejos ya que conocen toda la historia, no solamente la parte que se publicó en la red.

¿Por qué no acuden a un profesional? Los profesionales están capacitados para ayudarnos de la mejor manera.  Ellos son los indicados para dar consejos sobre cuestiones médicas, problemas emocionales, cuestiones psicológicas y hasta sobre crisis existenciales.  De estas maneras también evitan que la información sensible caiga en manos equivocadas.

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Es psicóloga clínica egresada de la Universidad Rafael Landívar. Aparte de la psicología siempre le apasionaron la etiqueta y los buenos modales y es por eso que, con una compañera de universidad, fundaron Molly Manners Guatemala: una academia de etiqueta, modales y habilidades sociales para niños y adolescentes. Ahora divide su tiempo entre dar clases de psicología en la universidad, impartir cursos y talleres en su academia, estudiar (que también le apasiona) y pasar tiempo con su esposo y su perro Mr. Pulgoso.