Compartir en familia es uno de los lujos de la vida moderna y por lo tanto uno de los secretos para que nuestra familia sea feliz. Te compartimos ahora algunos de los hábitos que podrán ayudarte a compartir con los que más quieres.

  • Comer en familia. Puede ser que no tengamos la oportunidad de reunirnos para las tres comidas pero procuremos que sea por lo menos una al día. Intenta que todos se olviden de la tecnología durante este momento y procura incentivar la conversación. Inicia tú, contando cómo estuvo tu día y luego haz preguntas concretas a tus hijos. Olvida las preguntas muy generales, como por ejemplo: ¿Cómo te fue? ¿Qué tal tu día?… elige preguntas como: ¿qué tal te fue en tu exposición? ¿Cómo está tu amiga Fulanita? ¿Qué jugaste en el recreo? ¿Te divertiste? Esto permitirá que conozcas más a tus hijos.
  • Dedicar tiempo a la sobremesa. Además de comer en familia, la sobremesa es un espectacular momento para conocer a tus hijos y consolidar las relaciones. Es un momento que se presta para hablar sobre temas que no son los del día a día y que seguramente te ayudarán a transmitirles tu herencia cultural, tus opiniones y tu forma de ver la vida.
La familia no es algo importante, lo es todo. Michael J. Fox Haga clic para Tweet
  • Sácale jugo al tiempo libre. A veces es difícil que toda la familia coincida en los días de descanso. Pero si sabes de una fecha en la que esto sucederá, ¡organiza algo especial! Puede ser desde un paseo hasta una noche de parrillada en tu casa. Lo que importa no son los recursos económicos con los que cuentes sino el ambiente que promuevas. Con cariño puedes convertir cualquier lugar o momento en algo sumamente acogedor.
  • Inventen cosas locas para divertirse. Es cierto, hay muchas alternativas ampliamente «probadas» que nos ayudan a pasarla bien en familia. Pero no está de más, inventarse un juego, organizar campeonatos en disciplinas hasta ahora desconocidas… Un toque de locura a nuestra vida nunca cae mal…
Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.