Es cierto, papá y mamá son las estrellas de la familia. Son la brújula, el amor entrañable y, porqué no decirlo, esos héroes que salvan nuestro día, todos los días. Pero ambos lo hacen de forma diferente: los papás entienden mejor algunas cosas.

100% diversión. Un papá comprende que uno quiere divertirse en un paseo, no se preocupa de detallitos como el bloqueador, son 100% diversión.

¡Bienvenidas bacterias! También comprende que es imposible estar limpio todo el tiempo. Si un día, uno de sus hijos tuvo un encuentro divertido con polvo e incluso con lodo, lo dejará experimentar sin temor a que la ropa quede inservible o que su cuerpo esté en contacto con la suciedad.

¿Aló desorden? El espíritu aventurero de los papás comprende que el juego y el orden son incompatibles, así que le dan vía libre a la creatividad y a la imaginación, sin importar que el escenario se convierta en un verdadero campo de batalla.

Aterrizan los ideales. Las mamás nos dan alas para volar, los papás nos preparan la pista para aterrizar. Son realistas y sin duda, son las personas que contribuyen a concretar nuestros sueños.

La vida con valentía. Son ellos los que nos enseñan a nadar, a montar bici, ¡a escalar! Sí, porque su mente no recorre todos los peligros que se pueden afrontar -como si lo hace el prudente intelecto de una mamá-, y por eso, son testimonio y ejemplo de valentía.

En fin, los padres son el lado atrevido y divertido de la vida familiar. Son ese brazo fuerte que nos sostiene para emprender, jugar y crear… En una familia, papá y mamá tienen mucho que aportar. Cada uno, lo hace de manera diferente pero única.

Mamá de seis hijos, soy lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital. Soy Directora Editorial de Niu.