Conversamos con Hans Myluhots, quien desde hace muchos años trabaja con jóvenes que se encuentran inmersos en el mundo de las drogas. Él visitó Guatemala para participar como conferencista en un encuentro de maestros organizado por ENLACE, A.C.

Hans Myluhots conoce bien el mundo de las drogas, pues se convirtió en adicto desde los nueve años. A continuación destacamos algunas de los aspectos más importantes de la entrevista.

A veces los papás somos un poco ingenuos respecto del ambiente que rodea a nuestros hijos y de cómo las drogas pueden meterse fácilmente en su vida. ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos caigan en drogas o darles esa fuerza para decir “no quiero”?

Las drogas no son un problema, las drogas son una consecuencia de muchos problemas. Jamás nadie se levanta un día y piensa: “oye hoy me quiero poner drogado con mariguana, con cocaína“. Lo que uno busca como hijo es la pertenencia de. Si yo en mi casa no me siento pertenecido a mi familia voy a ir a la calle a buscar a qué grupo pertenecer, por eso existen tantas tribus urbanas.

Uno de los problemas por los que el chico consume es que los papás ya no quieren ser papás.

Solo se quedaron como proveedores mientras tengan comida, casa, estudios, ropa, ya cumplieron y se han olvidado del papel fundamental de ser papás. Entonces el papá se siente dolido, se siente culpable y suelta las reglas. Piensa “pobre mi hijo, no lo veo y todavía ponerle reglas“.

¿Cómo prevenir mejor?

Hay 5 tips básicos para que las drogas jamás nunca entren a la casa.

Primero, reglas claras. ¿Qué significa? Dejemos de tener miedo a nuestros hijos para poner reglas. Yo no sé por qué imitan algunas tonterías de los gringos. Reglas claras, no le debo de tener miedo a poner reglas en mi casa. Reglas claras significa jamás nunca quitarle autoridad a mi pareja: “No le hagas caso al viejo loco de tu papá o a la vieja loca de tu mamá”…

Reglas claras significa que tú como padre no estás encima de la ley. Un chico me dice que su mamá lo manda a dormir a las 9, y ella se queda viendo televisión hasta las 2 de la mañana. ¿Por qué ella sí y yo no?

Dos. Una comunicación es de doble vía, no es solo para regañar. No sé si las mamás se han dado cuenta que cuando los chicos son adolescentes, les preguntan:

-¿Qué tal te fue?
– Bien.
– ¿Y qué hicieron?
– Nada.

Y se acabó la conversación. Sabes por qué es, porque cuando son pequeños y tienen algo importante para ellos que comentarle a mami o a papi, algunos papás dan cualquier pretexto para no poner atención, entonces los chicos aprenden a no comentar lo que es importante para ellos. Invito a los papás a que conversen, a que les cuenten a sus hijos: “hoy me pasó esto y esto…” Hay que usar esta frases como qué opinas, qué crees, qué harías tú para enrollarlos en la conversación.

Tres, No hay que mentirle a nuestros hijos. Mentir es mentir. No puedes mentirles porque les estás dando el derecho para que te mientan. Y ojo, las mentiras de ellos duelen más. Sé honesto con tus hijos.

Cuatro, la tecnología es una herramienta no una forma de vida. Es muy triste que todo mundo la esté enfocando como una forma de vida. Hace unos 5 años era: “Nene, deja el celular vente a comer”. Ahora es: “Mami, deja el celular, dame de comer”. Las computadoras,las televisiones deben estar en un lugar visible para los padres.

Cinco, no importa lo que yo hable si no hay amor de nada sirve. Amor para tus hijos, amor a Dios. Es importante que yo como papá vaya a la Iglesia -a la que vayas-. Invierte tiempo en ir tú y que tus hijos formen parte de la comunidad de la iglesia.

¿Cómo detectar si uno de mis hijos está consumiendo drogas?

  1. Pon atención si tu hijo cambió de amigos. No cambias de la noche a la mañana al consumo. Primero cambias de amigos.
  2. Cuando tu hijo empieza a tener cambios drásticos de vestuario, lo más probable es que esté queriendo pertenecer a un nuevo grupo. Ojo allí.
  3. Enciende la alerta si tu hijo empezó a tener desviaciones de sueño. Duerme de día y está toda la noche despierto. Si se le quitó el apetito o si le da mucho apetito. Son pequeños rasgos para detectar que se está empezando a consumir drogas.
Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.