Hoy terminé de ver la serie. La verdad es que desde el inicio me inquietó.

He leído algunas críticas y reseñas que difieren sobre si es conveniente o no verla. Como no soy psicóloga no puedo decir con propiedad si alienta a suicidarse, pero… soy mamá. Y como tal me ha dejado algunas lecciones.

La primera y más importante es cuánto debo esforzarme por construir puentes de comunicación con mis hijos.

Pero debo hacerlo hoy que están pequeños si quiero cosechar en la adolescencia. Me deja atónita el poco diálogo que se refleja en la mayoría de hogares de los protagonistas. Me he preguntado, por ejemplo ¿será que los papás de Hanna nunca la notaron triste? ¿No hablaron con ella sobre cómo eran sus amigas? o ¿por qué ya no veían a su amiga Jessica?, o ¿cómo le fue en la fiesta de la otra noche? Mi mamá siempre me decía y yo ahora les repito esta frase a mis hijas: ¡Te conozco mosco! Y cuando los conocemos, sabemos cuándo están tristes o alegres o frustrados o emocionados. Pero, ese conocimiento no solo parte del amor (no dudo que los papás de Hanna la amaran), sino también de la comunicación.

Uno de los diálogos más elocuentes es el que tiene Clay con su mamá cuando ella intenta institucionalizar los “desayunos familiares”, a quemarropa le dice: ¡Ah, por eso HOY mi papá se mostraba tan interesado en mí!

Otra lección importante que me dejó es cuánta atención debemos poner al entorno de nuestros hijos, sobre cuánto dimensionamos lo que a nuestros hijos les preocupa. Quizá algunas veces les hemos dicho que sean más fuertes, cuando alguien los está molestando; o que no le brinden importancia a las opiniones que los demás tienen de ellos. Y aunque, por supuesto, debemos formar su carácter; debemos también escuchar e identificar señales. ¿Nuestros hijos son víctimas o agresores?, ¿mi hijo tiene amigos?, ¿lo noto triste muchas veces? No sé, hay tantas preguntas. Leí una acertada frase en La Vanguardia que decía:

El problema no es Hannah Baker sino que ese sufrimiento es muy real en el día a día de demasiados jóvenes. Por 13 razones inquieta porque sabemos que hay demasiados adolescentes que se pueden sentir identificados con ella. Hay que hablar de ello“.

Así es, hay que hablar de ello. Hay que aprovechar las comidas familiares para saber cómo es el entorno de nuestros hijos, para animarlos a que se acerquen a los niños o adolescentes que de una u otra forma son marginados en su clase… hay que poner atención a esa cantidad de problemas y retos que desfilan en la serie: alcoholismo y drogadicción, sexo precoz, amistades frustradas, bullyng, golpes mortales a la autoestima… porque es lo que nuestros hijos ven o viven día a día y son los retos que los papás debemos ayudar a superar.

Por ejemplo, yo de verdad no puedo entender cómo algunos adolescentes pueden tener relaciones sexuales en su propia casa con los papás presentes… o cómo los estudiantes pueden acosar de tal forma hasta anular a alguien sin que ningún adulto intervenga.

También leí un artículo que destacaba temas importantes para hablar con nuestros hijos si ellos miraban la serie:

  • “Hablar sobre la dignidad de nuestra persona más allá de nuestras características personales, así también sobre la importancia de distinguir las emociones y aprender a manejarlas y a procesarlas.
  • “¿A qué adultos le puedes contar cualquier cosa sin que sientas que estás en un lío?
  • “¿Cuánto podemos, de forma responsable, tratar de comprender a aquellos que lidian con problemas muy distintos que los nuestros, simplemente con escucharlos?
  • “¿Cómo podemos crear un lugar seguro y caritativo en nuestra familia, con nuestros amigos y nuestra comunidad? ¿Qué debemos hacer para acoger a todos con sus diferencias y que puedan sentirse amados y valorados?”

Algunas críticas achacan a la serie que busca culpar a muchos por el suicidio. Y aunque sé que no hay decisión más personal que quitarse la vida, también creo y he comprobado que nuestras acciones construyen o deconstruyen a los demás. No somos islas y nuestras acciones no resultan indiferentes.

Entonces… después de 13 reasons why, hay mucho, MUCHO que hacer. Secundo lo que dice Clay al final de su conversación con Mr. Porter: “Tenemos que mejorar cómo nos tratamos unos a otros y cómo nos cuidamos. Hay que mejorar de algún modo”.

Advertencia: Esta serie de Netflix («13 Reasons Why») contiene lenguaje ofensivo, escenas de violación, normalización de romances entre personas del mismo sexo, imágenes explícitas de suicidio, abuso sexual y de sustancias.

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.