En algún momento de nuestra maternidad, todas deseamos ser esa mamá perfecta que estuviera en todo y previera todo. La realidad nos fue aterrizando en otra pista. Pero, a veces aún deseamos ser ese ser sobrenatural al que no se le escapa nada…  Sin embargo, hoy queremos compartirte algunas razones por las que vale la pena ser una mamá imperfecta.

1. Te centras en lo esencial: olvidas el deseo que tus niños sean de revista, estén perfectamente combinados, pulcros y peinados. Por el contrario, estás atenta a que tus hijos se la pasen bien, establezcan amistades duraderas a tráves del juego, ¡que sean felices!

2. Eres espontánea en el arreglo personal: cuando antes pasabas horas de horas decidiendo frente al espejo qué ponerte, ahora solo piensas en cambiarte pronto para atender aspectos esenciales del trabajo, la casa o tus hijos. Eso no quiere decir que seas descuidada con tu apariencia, sino que has encontrado ese balance en tus actividades que te hacen tan atractiva.

3. Olvidas paradigmas que regían tu vida de soltera: hay hábitos que deben descontinuarse, así de simple. Tener la vida prevista es uno de ellos. Con los hijos viene además de un mundo de amor, un planeta de imprevistos que hay que solucionar. Entonces te ves sorteando obstáculos, imaginando nuevas soluciones, buscando alternativas.

La mamá perfecta que todo lo prevé no existe.

Así que ser imperfecta es lo más genuino (y también lo más divertido) que tus hijos pueden tener.

4. Regalas el obsequio del asombro: Así es. Tus hijos aprenderán de ti ese peculiar modo de sorprenderse incluso hasta las lágrimas. Los dibujos de tus hijos, una palabra expresando amor, un regalo hecho por ellos para el Día de la Madre. No todos los habitantes del planeta Tierra tienen esa capacidad de conmoverse y mostrar tanta alegría ante detalles tan pequeños.

La imperfección es la forma más perfecta de amar.

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista En mi casa

Mamá de seis hijos, soy lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital. Soy Directora Editorial de Niu.