Todos los niños desean una mascota, en especial, si se trata de un perro, porque es casi como tener un amigo sólo para ellos. Pero la mayoría de papás cuando pensamos en el trabajo que implica, solemos retrasar lo más que podemos, tal posibilidad. Sin embargo, llega un momento en el que ya no podemos negarnos, en especial cuando se trata de un hijo único que pide alguien con quien jugar…

Tal argumento puede convencernos de llevar un animalito a la casa. Ahora bien, antes siquiera de ir a la tienda de mascotas, hay trabajo por hacer. Por ejemplo, discutir el tema en pareja porque su llegada quizá implique muchos cambios para tu familia, y si es así, es mejor estar de acuerdo en lo que están por hacer.

Consideraciones a tomar en cuenta son, si viajan mucho, ¿con quién se quedaría la mascota?, ¿tienen suficiente espacio en casa?, ¿Cómo está el tema del presupuesto?, ¿Alcanza para comprar todos los meses el concentrado, pagar el veterinario y la peluquería?, ¿Está tu hijo preparado para hacerse cargo del animal?, ¿hay alguien alérgico en la familia?

Dichos cuestionamientos deberán ser respondidos antes de ilusionar al pequeño, conque sí habrá mascota. Aunque como dice Antonio Gómez, padre de una niña de dos años, y propietario de tres perros: ordenando los gastos, sí se puede. Además, nada se compara con la emoción que siente Ana Lucía cuando uno de los perros juguetea a su alrededor.

Muy bien, si crees estar listo, documéntate sobre el animal elegido. Visita tiendas de mascotas, llama a un veterinario, a los amigos que tengan la raza que te interesa o visita su sitio en Internet (puedes encontrar información de casi cualquier animal en la red). Averigua todo cuanto puedas para estar segura de que es la mejor elección.

La especie más conveniente

Cuando se trata de compañía, casi todos se inclinan por un perro, en especial los de raza grande, pues suelen tener mejor temperamento. Los Golden Retriever, por ejemplo, dice Carlos Espell, miembro de la Asociación Mascotas Terapéuticas, son nobles y cariñosos con los niños. Son, sin embargo, muy peludos, comen mucho y la limpieza de las heces requiere paciencia.

Razas más cómodas son los Chihuahua, que son pequeños y se adaptan a espacios reducidos; los Bigel, cuyo pelaje es muy corto, aunque son perros de cacería que necesitan espacio y mucho ejercicio; los Snauser, se identifican con los niños, pero son muy bulliciosos y eso no suele gustarle a las familias, y los Fox Terrier tienen mucha energía, por lo que son ideales para niños inquietos, explica Espell.

Con respecto a los gatos, a pesar de su independencia, también son capaces de ofrecer afecto a los niños. En el caso tanto de los perros como los felinos, los pequeños podrán interactuar con ellos, con lo cual se cumplirán tus aspiraciones de compañía.

No por ello excluyas otras especies, como los peces, las tortugas, los hámsters. Entre los inconvenientes está que mueren fácilmente, a pesar de los cuidados, con lo cual tendrás un drama asegurado; otro asunto es que a los roedores no podrás entrenarlos para que defequen fuera de casa o la jaula, por lo que los niños estarán en contacto con sus heces, algo que quizá te desanime.

La mejor recomendación es que compres un cachorro, así tendrás la oportunidad de entrenarlo y que se adapte al ritmo familiar. Aunque Espell cree que si estás pensando en regalarle una mascota a tu hijo, considera la adopción. Según este amante de los perros, en los refugios hay muchos animales que están esperando que alguien los lleve a casa.

De acuerdo con Espell, una de las ventajas es que ya están crecidos, por lo que sabrás qué carácter tienen, suelen ser adultos jóvenes (entre 1 y 4 años) que ya pasaron por el periodo de dentición, así que tus zapatos, muebles y ropa, estarán a salvo. Otro punto a su favor, dice, es que son animales muy cariñosos y agradecidos, que retribuyen el cuidado y atención que reciben.

Lo que una mascota puede enseñar

Cuando los niños saben que llegará su mascota, te prometen que lo sacarán a pasear, ayudarán con la limpieza y su alimentación. Pero ya sabemos que pasada la emoción tienden a olvidar sus promesas. Tocará establecer rutinas y responsables de esas rutinas. Los niños deben saber que se trata prácticamente de otro miembro de la familia que requiere amor, atención y cuidado, dice Espell.

Según el psicólogo clínico Mario Von Anh, miembro del Centro de Enriquecimiento de la Inteligencia (CEI), a través del cuidado de una mascota podemos enseñarle a los niños valores como responsabilidad, respeto y un poquitín de orden. También compromiso, porque se trata de un ser vivo, con el que adquirimos una obligación de largo término, dice Von Ahn.

Para este especialista en terapia de niños, no hay nada mejor para desarrollar en los niños el sentido de la observación, la amistad y el compañerismo, que con una mascota, en especial si se trata de un perro. De seguro se convertirá en su compañero de juegos y aventuras, algo que los padres siempre agradeceremos.

Oscar Espell es miembro de la Asociación Mascotas Terapéuticas, cuyos miembros visitan ancianos y enfermos terminales.

Mario Von Ahn es psicólogo clínico graduado de la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala. Pertenece al Centro de Enriquecimiento de la Inteligencia (CEI).
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