Hace unos meses fui a una reunión de mamás y papás preocupados por el nivel de fiestas que se están tirando los patojos.

Yo, como mamá primeriza en el tema, no estaba muy segura de mi criterio y me parecía un poco ridículo todo el cuento… Con mis diálogos internos pensaba: «¡Pero como que no hubieran sido jóvenes ellos también! Si uno también parrandeaba, igual y no creo que la cosa esté muy diferente ahora… 🧐🙄

Uno de mis hijos tenía una de las famosas fiestas de los últimos años y yo, honestamente, nunca pensé negarle el permiso ni siquiera después de escuchar los argumentos de estos buenos padres de familia. Pienso que es una etapa que tienen que pasar, que uno los debe de soltar y que es mejor que cierren círculos y vivan todas sus etapas bien vividas.

Pero…

Ayer me llegó una advertencia por medio de un chat en donde están mis amigas más queridas: una de todas nos contó que esta semana después de una fiesta, tres muchachitos pararon hospitalizados por sobredosis de una droga de no se qué…

¡Y yo que me estaba preocupando por el traguito y la mariguana! ¡Si la cosa no es así no más! Ahora he escuchado palabras que nunca había oído y temas que en mi época uno sabía que pasaban pero no eran parte de tu realidad.

Palabras como: Purple Drank, Flakka y  FourLokos. Si no los han oído… googleélos.

Al final, ayer platiqué con mis hijos y honestamente pienso más o menos igual que al principio… Defiendo absolutamente la verdadera libertad de mis hijos y su independencia.
Libertad entendida como la elección personal del bien debido, independencia como su plena autonomía emocional en el actuar.  Aunque a veces me tome el riesgo de que se equivoquen.

Ellos deben ir o no ir a algún evento o lugar por convicción propia… ni prohibidos ni forzados a ir por presiones de grupo o coacciones externas.

Pienso que clave está en la platicada constante… Platicadas y DIÁLOGOS del trago, sexo , drogas, promiscuidad, respeto a las mujeres y a los hombres. Y creo que lo más valioso de las pláticas es escuchar los criterios de mis hijos.

Ayer me comentaba uno de ellos lo que siente al escuchar a conocidos hablar de los efectos de las drogas. Y como lo venden como súper cool, pero no te dicen lo que sienten después… ni las carencias personales que tienen y que los inclinaron a buscar algo así. 🤨

Y entonces, pensaba: ¡esto es extraño y ajeno solo para mí! El conocimiento que tienen mis hijos es mucho mayor al que tengo yo. Terminamos investigando juntos lo que hace cada una de las drogas más “famosas” en sus círculos.  O de las que han escuchado.

Moraleja de hoy: ¡Hay que ponernos pilas para formar a nuestros hijos y no ser incrédulas! hay que tener siempre los oídos bien abiertos. Y aunque nuestros hijos van a parrandear, como nosotros, es innegable que lo harán en una realidad muy distinta a la de 20 años atrás.

Mujer, esposa, madre de cuatro niños, hija, amiga, hermana, tía. Imperfecta, alegre, enamorada.