1,2,3… probando

Últimamente han incursionado en nuestra casa varios electrodomésticos y es verdaderamente curioso el interés que despiertan en los marimberos y el deseo por interactuar constantemente con los aparatos.

Sin embargo, es Emilio el que se perfila como el amo de la tecnología.

Horno microondas: después de muchísimos años de no tener uno, ahora ocupa un lugar privilegiado en nuestro mueble de la cocina. Fue un gran regalo de una de nuestras buenas amigas y lectoras asiduas. Cuando anuncié la noticia, todos se emocionaron. Y empezaron a decir: ¡vamos a poder hacer poporopos! Ahora, allí vamos a calentar el agua, el café, la comida, las calcetas y todo lo que ustedes se puedan imaginar. Cuando Renato lo trajo, todos estaban impresionados con el tamaño. Era una cajonona… Luego cuando lo sacamos para ponerlo en su lugar y conectarlo, los más pequeños metían la cabeza, querían colocar el plato ¡girador! y descubrir todos sus secretos.

Pero, sin lugar a dudas, es Emilio quien más provecho le ha sacado. Descubrió cómo se utiliza el cronómetro y a partir de ese momento vive midiendo su vida. Si va a bailar su trompo, pone el cronómetro; si va a leer, también. Si va a jugar, a cambiarse, a hacer tareas… todo en su vida está regido por el tiempo. Incluso quiere programarle la vida a sus hermanas…

Refrigeradora: Como ya les habíamos contado, hace poco tuvimos que comprar una, porque nuestra fiel compañera nos abandonó. En cuanto llegó, Emilio quería conectarla; pero yo le comenté que había que esperar 24 horas para conectarla, y después esperar otras 2 horas para guardar allí la comida.  Al fin llegó el momento. Emilio había planificado irse a la casa de su abuelita Linda pues cerca viven unos sus amigos; pero cuando recordó que ese día sería la conexión dijo que no, que se quedaba.

Él fue quien conectó el aparato y después de esperar impacientemente las dos horas, se ofreció para guardar la comida. Pero, lo que verdaderamente deseaba era llenar las bandejas del hielo. La novedad de la refri es que trae incorporadas unas bandejas a las cuales se les da la vuelta y entonces el hielo cae en una gaveta.

Emilio instaló una silla del comedor frente a la refri para vigilar constantemente el hielo y ser el primero en sacar los cubos y sobre todo, descubrir cómo funcionaba todo.

DVD: Hace algunos años, un hermano mío nos heredó un aparato. Todos fuimos felices pues antes de eso teníamos que andar prestando siempre que queríamos ver alguna peli. Sin embargo, el tiempo de uso nos pasó la factura y nos quedamos un buen tiempo sin DVD. Un buen día, llegó Renato con la noticiona que nos habían regalado uno. De más está decir que fue una algarabía total. Como siempre, nuestro cuarto marimbero fue el encargado de darle la bienvenida y de saber los tejes y manejes del aparato. Emilio es el operador oficial: él conecta los cables, cambia las baterias del control de la tele al de la DVD y resuelve cualquier falla técnica.

En fin, es bueno tener un hijo técnico; pero es mejor tener un hijo que se entusiasma y se asombra por cosas tan sencillas que generalmente pasan desapercibidas.

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.