¿Será que todas las mujeres soñamos con ser princesas? No sé si todas y de qué depende, pero mis tres musas expresan un gran interés por lucir una corona y un cetro. Los primeros años no le di importancia. Ahora, las pretensiones me dan algún tipo de ataque.

Es decir, si mis hijas se limitaran a disfrazarse de princesas, pues no habría problema. Pero el asunto va más allá. 

La primera en mostrar su sangre azul fue Fátima. Tenía 2 años y ya afrontaba las serias presiones que exige el Nursery. A ese estrés de vida se sumó la nominación como candidata de su grado. El título lo ganó a pulso. Debió modelar y aprender a hacer ojitos. Técnicas que su maestra le enseñó con abnegación y afán. Luego, para competir contra las demás candidatas debio vestir con traje casual, de verano y de noche (o sea de gala, no pijama). Luego los papás y demás fans debíamos vender votos a 10 len cada uno. La que vendiera más, ganaba. ¡Ay Dio´miyo! pensamos con Renato, no saben a quién se enfrentan. No somos de los padres que topan sus tarjetas de crédito para comprar miles de votos, ni aquellos que recorren su colonia tocando cada puerta para rogar que por el amor de  Dios les compren votos. Pero no contábamos con la astucia de sus maestras y niñeras. Conquistadas por Fátima y por el afán de contar entre sus filas con la reina del colegio, se dieron a la tarea de vender y vender y vender. Su famosa Mamá Juanita junto con toda su familia, también contribuyó al éxito.  Así que Fátima ganó el reinado por un colocho.

Ese fue el inicio de múltiples compromisos. Encabezar el desfile, con la correspondiente carroza… peinado, vestido, banda, fotos…  Todo montado y ella no hizo más que comer chucherías durante todo el desfile.  Ximena y Anneliese se subieron también a la carroza y se sintieron igual de princesas. Ese año terminamos un poco cansados del tema. El siguiente, mis hijas estrenaron colegio. Y en éste la novedad fue que la candidatura no se ganaba sino que se pagaba. ¡Chanfle!  Q30 por cada cabecita que desee lucir la corona.  A pesar de nuestro desacuerdo con el sistema, Ximena y Fátima participaron en esa ocasión.  Creo que accedimos más por Ximena, quien insistía (y aún insiste) en que quería ser candidata.  Bueno, pagamos al colegio y a decir verdad nuestro entusiasmo por el tema era tan pobre que nuestra maquinaria electoral fue poco creativa y con el presupuesto recortado.  A la hora de la votación, la Xime obtuvo bastantes votos gracias a la popularidad de un mi sobrino. Eros, primo y compañero de clase, promovió la candidatura con afán y Ximena quedó cerca de la meta. Ahora, Fátima obtuvo pocos votos. Ni modo, casi no regalamos nada con su foto…   Pero eso nos enseñó que era mejor no alentar los deseos princípescos de nuestras hijas si no íbamos a ponernos las pilas con el marketing.
Pero la historia continúa… El año pasado, Ximena seguía con la cantaleta que quería ser candidata. Yo trataba de disuadirla, de darle uno y mil argumentos, pero conseguí poco. En el colegio de ahora, las candidatas son las mejores estudiantes de cada clase.  Ximena quedó de primer finalista. Si a la niña nominada no le daban permiso, ella sería candidata de su aula. Fátima estaba en la misma situación. Fueron horas de ansiedad para ellas. Nosotros con Renato tratamos de prepararlas porque lo más seguro era que la suerte no les sonriera.  Al día siguiente la sorpresa: Fátima nuevamente correría por el cetro, Ximena, no.  Y se repitió la historia: carteles, volantes, galletitas, dulces para convencer a los votantes.  A pesar de nuestros esfuerzos, la democracia inclinó las preferencias hacia las niñas del nivel preprimario y Fátima no alcanzó la corona.
Ahora, Ximena sigue con el reinado entre ceja y ceja. Yo espero que se le pase pronto. De hecho, a inicios de año, compró unas tiernas calcomanías de mascotas.  Durante las primeras semanas de estudio, las repartió para empezar a obtener apoyo con vistas a la elección.  Mejor respiro profundo.

Bueno, y Anneliese no se queda atrás. Ella aún está en el colegio donde la candidatura se paga.  La colocha ya dio por hecho que será candidata. Se lo comenté a una mi amiga, quien es mamá de la actual reina del colegio, y se emocionó como si fuera su hija. Ya echó a andar la maquinaria electoral, va a decirle a Sofí (la reina) que empiece a promocionar a su amiguita… y me ha dado una y diez ideas para vender la imagen de Anneliese.  Quien quita y de repente otra vez, nos toca encabezar el desfile…

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.