Mis hijos me hacen sonreír y reír. Tienen unas  ocuuurreeencias que iDiomío, se puede hacer un listado de chistes. Les cuento algunos de sus comentarios, para alegrarles el día.

Yo estaba revisando un texto y como Ximena ya sabe mis clasificaciones me preguntó: ¿Cómo está: tocho o más o menos? Contuve la risa y le contesté  ladeando una de mis manos. Después de verificar los cambios que estaba haciendo, suspiró y se fue. 
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Emilio es uno de los que más hace reír a sus tíos, por sus particulares dicharachos y porque es sincero, sincero, sincero. Mi hermano Adam le regaló un carro. Como todo hombre, Emilio lo trasteo y al ratito ya no funcionaba como nuevo. Entonces, mi retoño no dudó en decir: 
– Tío…
– Sí, Emilio
– Me regalaste un juguete de mala calidad
Adam se sorprendió y todos los que estaban almorzando con él, se rieron. Al final de cuentas no era «mala calidad» sino que faltó la revelación de un secreto de funcionamiento.
En otra ocasión, mi hermano Cristian le dijo que le iba a regalar algo si salía bien en sus calificaciones. A Emilio seguramente le pareció eterna la espera y cuando su tío le volvió a preguntar por su rendimiento en el colegio, por única respuesta obtuvo una ¡agresión!:
– Ya no te digo porque sos el «rey de las mentiras».
Cristhian se rió de buena gana y cada vez que puede, le recuerda a Emilio su calificativo.
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A mis hijos les gustan las bodas, ayer fuimos a una pero como era matrimonio civil, la novia no andaba con un vestido tradicional. Entonces, Anneliese empezó a buscar y a buscar a la novia. Se encontró con una señorita y le preguntó: 
– ¿Dónde está la novia? 
– Soy yo, contestó la interrogada. ¿No parezco novia? le preguntó mientras movía su vestido. 
– No, respondió con certeza Anneliese. 
Hace algunos días, Anneliese terminó la preparatoria y para celebrarlo, fueron maestras y compañeras al Museo del Niño. Emilio, celoso de la aventura, le inquirió:
– ¿Por qué a mí no me han dicho nada de la actividad?
– No es que es solo para graduandos… ¡qué talito!
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Nícolas aún es de poco hablar, pero a veces se cansa que el mundo no lo entienda y cuando eso sucede, le dice a uno: ¡No mija! a grandes voces… 
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Fátima es tan soñadora que todos los días emite frases rosas. Ahora, me falla la memoria, pero es igual de simpática que los demás marimberos.

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La directora de la Marimba estrena otro blog: Los tres tiempos. Por allá los espero (http://www.lostrestiempos.blogspot.com/)

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.