La televisión puede ser tu amiga o tu enemiga. Aliada o intrusa. En mi casa hemos tratado que sea amiga de las buenas, no porque haga falta estar siempre con ella sino porque cuando la miras puedes entenderla aunque solo la veas por un tiempo limitado.

Las estrategias han sido diversas. La selección de los programas nos ha ayudado mucho para formar a nuestros hijos en lo que nosotros consideramos mejor. Así, de acuerdo a las edades mis hijos han pasado del Nick Junior al Discovery Kids, al Disney Channel, al Cartoon Network y uno que otro programa del Nick.  Últimamente a mis hijas les ha dado por el típico hábito de recrearse con videoclips de sus canciones favoritas. 
Otra táctica que ha sido muy buena para nuestra familia ha sido el ver programas juntos. Así hemos saltado de la emoción haciendo apuestas sobre Amazing Race y Perder para Ganar. Hemos aprendido sobre moda en No te lo pongas, nos hemos reído de lo lindo viendo las famosísimas pelis de Pixar y Dream Works. Durante estas sesiones de cine, los poporopos son obligados. Los papás hemos aprendido algo del mundo pre-adolescente y adolescente viendo (una y otra vez) High School Musical.  Aunque yo no soy amante del fut, y Renato lo ama pero con ciertas reservas, cuando hay juegos importantes, emocionantes o con un tinte de dramatismo toda la familia poco a poco se reúne frente al televisor  y saltan, brincan y demás a imitación del dueño de la Marimba.  Fátima en el partido de la selección nacional contra Costa Rica, estaba tan decepcionada que los chapines iban perdiendo que decía: ni modo, el mismo nombre lo dice «Guate-mala«. No van a ganar.
Puedo decir, que quizá la película que más hemos gozado en familia es Matilda. Hasta Nícolas muere de la risa con las situaciones que se presentan en este filme viejito pero, a mi criterio, muy bueno. A Emilio le encanta la figura de Troncha Toro, tanto así que cuando quiere molestar a sus hermanas o a mí y darnos a entender que somos mala sangre, nos dice: «Fulanita, Troncha Toro«.  A mí, me sorprende darme cuenta que aunque vea esta película una y otra vez, siempre puedo llorar de la risa con las rigídeces de la Directora y las ocurrencias de los pequeños estudiantes.
Tener una tele para siete, nos ha ayudado a que nuestros hijos sepan que deben ceder espacios para los demás, incluidos los papás.  Por supuesto, siempre hay peticiones de televisores en cada cuarto y que cambiemos nuestro viejo aparato por una plasma y demás… pero confiamos en que nuestra Tv. nos durará por lo menos 10 años más y seguirá siendo la reina y señora pues no tendrá usurpadora que llegue a quitarle su condición de única.
Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.