La suerte aparece cuando la vida se tira  una carcajada.  A nosotros nos ha sonreído en algunas ocasiones. Hago recuento de los sorteos, loterías y demás que hemos ganado y me doy cuenta que somos una familia a la que los astros la favorecen de vez en cuandito.  La verdad es que, para mi gusto, todavía nos falta pegarle al gordo de la lotería, pero eso sí lo veo lejos. 

Nuestro debut en el mundo de los sorteos fue en el primer convivio al que Renato asistió después de habernos casado. ¡Se ganó una tele!  Once años nos ha durado el gusto y la tv. sigue echando punta y la verdad es que le deseamos una larga vida.

Después, todo se limita a simplezas, pero es bueno saber que la ventura nos hace ojitos de vez en cuando. Los que tienen más suerte en mi casa son Nícolas y Anneliese. Si hacemos sorteos  familiares para cualquier cosa, son ellos los que obtienen los primeros o últimos puestos según convenga. O son los privilegiados con agachar su mirada y encontrarse un billetillo u obtener  el número ganador en las rifas de las posadas que organizan en mi colonia.  El diciembre pasado, regresaron un día con un CD de no sé qué y al otro con un salero y un pimentero.  Ximena se ha ganado un pollito (que murió dos días después de llegar a nuestro sweet home), Fátima se hizo acreedora de algo que no recuerdo, y Emilio por el momento va rezagado en el tema.

Yo siempre me he creído una mujer sin suerte para los juegos del azar;  de hecho, uno de los sobrenombres históricos que más me gusta es el de «La Sin Ventura«. Aunque he comprobado que sucede un extraño fenómeno: en los convivios de mis trabajos siempre me gano más de una cosa, ya sea porque adiviné algo o porque mi silla estaba premiada.  Así que, entre otras muchas cosas, una familia numerosa me parece una estupenda oportunidad para hacer que la ley de las probabilidades se fije en mí, aunque sea a costillas de uno de mis retoños. 

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.