Llegaron las vacaciones y con ellas el frío que recorre mi espalda cada fin del ciclo escolar. ¿Qué hacemos ahora? ¿Y ahora? ¿Y ahora? ¿Y ahora? Dios Santo. Cómo los seres humanos podemos cambiar de opinión de un momento a otro. Todos mis hijos anhelaban dejar el colegio y ahora todos extrañan la rutina. Una semana es demasiado para sobreponerse al trajín de un año. Al menos eso parece. 

Este tiempo de relax supone siempre un reto: ocupar a la marimba completa sin invertir demasiados recursos, pues no es que estos sean escasos; son inexistentes. Entonces, la materia gris se convierte en negra porque hay que pensar en serio cómo entusiasmarlos, pero eso sí, todo por etapas. No podemos quemar todos los cuetes al mismo tiempo. 

Hasta ahora, hemos salido a flote con tres actividades fijas para todos, además de los consabidos encargos domésticos que a cada uno le toca cumplir. Les comparto lo que les hemos propuesto a nuestros hijos y hasta el momento los ha enganchado.

Pronuncieishon: Aunque Renato maneja mejor el inglés, yo me declaro abiertamente monolingüe. Bueno, si lo leo, entiendo bastante; pero ni hablado ni escrito… o sea paquetescuetes. Mis hijos han aprendido el inglés básico en el colegio, pero es obvio que necesitamos dar un paso más. Entonces, aunque hace algunos meses varios ya habían iniciado a practicar en Duolingo, para las vacaciones les propusimos: estudien todos los días 45 minutos en Duolingo y entonces pueden jugar 25 mn. en la computadora. Como el tiempo que ordinariamente jugaban era 15 mn., la oferta les pareció demasiado tentadora. Y así empezó la aventura.

Ximena estudia inglés. Fátima, italiano; Anneliese y Emilio, portugués. Así que ahora, todos son boys, ragazzi y meninos. La Xime reconoce que ya se envició con Duolingo porque, según ella, «es muy competitiva«. Emilio afirma (créanlo o no) con humildad: «soy bueno en Duolingo«. Fátima cruzaba los dedos para que el italiano estuviera ya disponible pues es de reciente lanzamiento para hispanohablantes. Ahora es común escuchar cómo Anneliese recita las lecciones aprendidas. 

Recetas y más recetas:  Otro pasatiempo que nos ayuda a pasar el agua es la cocina. Una semana y media después de iniciadas las vacaciones, hemos aprendido a hacer tres postres: galletas, pastel de tres leches y brownie. Bueno, este último aún debemos perfeccionarlo, pero ya vamos dentro. 

Por supuesto, que todos son entusiastas de la cocina. A algunos les encanta parti-quebrar los huevos, a otros batir y batir, a otros probar las masas y a todos nos gusta comer. Así que somos el equipo perfecto. 

¡A mover el esqueleto!: Dentro de una semana, nuestros retoños iniciarán un curso gratuito de deportes. Casi todos eligieron atletismo, pero también bicicross, hip hop y demás hierbas. Con el único que estoy asustada es con Nícolas que se apunto a boxeo y yo ya me lo hago con el bistec en el ojo. Pero bueno…

También hemos tratado de armar más de algo en la casa. Una noche cualquiera, armamos un campeonato de salto de cuerda. En la primera ronda, yo quedé casi de último. En la segunda, ya fui una oponente más digna. Pero la que de plano, nos chamarreó a todos fue Ximena. 

Por lo que se visualiza, estas vacaciones serán de gran movimiento y diversión, pero lo que verdaderamente espero es que sean un tiempo que al regresar a la memoria de nuestros hijos, les arranque más de una sonrisa.

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.