Querer  en este tiempo es más difícil. Fácilmente, se puede querer a un carro, al espejo (por supuesto cuando uno se mira en él), al Ipod, al Black Berry, … pero querer a los demás se torna más escabroso que nunca. Pues, puedo decirle a alguien que es linda, chula, simpática… pero quererla incondicionalmente es otra historia. ¿Quién o qué ha provocado esto? ¿Nuestro tiempo, la educación, el mundo competitivo?

Pero, donde siempre te sentirás genuinamente amado es con los niños. Si se molestan, dicen por qué; si no quieren hablar, expresan su descontento; si quieren demostrar su cariño,  abrazan sin sonrojo; si te ven llorar y conocen la razón, llorarán contigo o por lo menos, se conmoverán.  

Emilio y Nícolas son quienes ahora se demuestran más cariño entre ellos. Seguramente, la edad influye pero también la cercanía de estar tanto tiempo juntos ha creado un vínculo fuerte. Todas las mañanas de lunes a viernes, se tienen  exclusivamente el  uno al otro. Aunque haya alguien mayor, son ellos quienes verdaderamente conviven.  Tanto que Nícolas en cuanto despierta busca a Emilio y le da su besito de buenos días, le acaricia su cabeza,  se muestra preocupado si oye llorar a su hermano… y comparte juguetes y juegos con el entusiasmo de quien emprende un  paseo muy esperado.

Ahora, mis hijas están en una etapa simpática. Entre ellas, viven de boxeadoras. Sin embargo, cuando una necesita apoyo, aliento, cariño, ninguna vacila en apapacharla, ofrecerle su mejor juguete, el consuelo de una ficha (aunque sea de a 10 len) o simplemente la promesa de que todo irá caminando y pronto aquel gran problema desaparecerá.

Ximena, pre-adolescente completa, por el momento cree que es la más lista de sus hermanas y lo hace notar una y otra vez. Sin embargo, puede renunciar a sus gustos más sofisticados o prestar de sus cositas más queridas para hacer feliz a uno de sus hermanos. Normalmente, pelea mucho con Emilio porque el hombre encuentra un particular encanto en fastidiarla. Sin embargo, si después de un regaño o golpe, Emilio le pregunta ¿me prestas tus crayones? Ella responde con toda dulzura: ¡claro!

Ahora, Fátima es una mamá total. Aunque sí discute con sus hermanos, sobre todo con Anneliese, es la que vive chineando a Nícolas… Cualquier cosa que el niñiqui haga, la mata de la risa o de la ternura.  Le habla con un cariño, si Nícolas dice sí, se conmueve; si dice no, también.  Anneliese, la más ruda de las niñas, salta tanto que a veces yo olvido que necesita abrazos y apapachos. Pero, siempre que le doy uno, se cuelga a mi cuello y escala hasta asegurar un lugar en mis piernitas y entonces inicia un ritual de besitos y miradas que piden que su mami repita incesantemente: ¡Anneliese, te quiero!

Renato expresa su cariño de una forma peculiar: los molesta y los molesta y los molesta.   A Emilio le ha encontrado cosquillas hasta en las rodillas, a Ximena le dice “mi muñequita de colección” y así con todos.

En mi casa, quizá no siempre habrá un orden impecable pero lo que siempre hay son love stories. Dibujos pintados con gran afán para dar la bienvenida después de una jornada laboral; masajes en la barriguita que aloja a su hermano, preocupación por el cansancio de su papi… y pizza de plastilina elaborada por el chef Emilio para cenar y brindar por cualquier  pequeño triunfo.

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.