Los dorados días de vacaciones terminaron.  Mis hijos dicen que pasaron muy rápido, yo opino que rapidísimo. En un abrir y cerrar de ojos, Ximena está en ¡cuarto primaria!, cuando vuelva a parpadear la encontraré en diversificado…   Pero, si dejamos la nostalgia por un lado, el regreso al colegio tiene sus aventuras.

Fátima y Ximena estudian en un colegio en el que todos los años hay cambalache de secciones. Así que ambas tenían más nervios que nunca pues durante el 2011 se hicieron amigas, cuatazas de otras niñas y el miedo lógico era imaginar que no les asignaran la misma sección.  Yo trataba de no hacerle caso al asunto y animarlas a prepararse mentalmente, les decía que tendrían la oportunidad de entablar nuevas amistades y… pero ninguno de mis consejos era plenamente escuchado. Ximena ya había decidido llorar si no le «tocaba» con Eva.  Al final, yo no dilucidaba si sería de mi agrado la posibilidad que compartiera sección con su amiga del alma.  Pensaba en que no quería verla triste o desanimada, pero mi Pepe Grillo me hacía ver que ese cambio podría representar una oportunidad para que su carácter se hiciera un poquito más recio.  En fin, llegó el día. En cuanto pude, les hablé para saber cuál había sido el desenlace…  A Fátima el azar la separó de Susanita, pero la reunió con Kimberly y una nueva amiga más.  A Ximena, el destino le deparó estar lejos de Eva, pero la colocó cerca de tres amigas.   Esperemos que la amistad verdadera se fortalezca y aunque «lejos» sigan viéndose y queriéndose. 

Ahora, Emilio y Anneliese aún gozan de sus vacaciones.  Emilio es reacio a su partida.  Dice que no quiere ir porque nos extrañará mucho, pero yo digo que con lo amiguero que es, la nostalgia se le pasará de inmediato.

Otra historia son los útiles escolares.  Compramos un millón de cuadernos, miles de hojas, crayones, marcadores, borradores y demás…  La verdad es que siempre me ha parecido mal que los colegios pidan de-to-do:  jabón líquido, papel higiénico, bolsas para basura y mil cosas más.  Nosotros hemos aprendido o inventado mil trucos para reducir los gastos. Ya con cuatro chicos estudiando, estos abarrotes se nos disparan como cohetes y la verdad es que cuando pienso cuánto papel se gasta en casa o cuánto dura un jabón líquido, siempre me parece que los colegios bien podrían tener una abarrotería como  negocio paralelo.

Forrar los cuadernos es otra tarea ingrata. Lo bueno es que las grandes ya ayudan y hasta les ilusiona preparar todo. Anneliese, le preparó su mochila al inexperto Emilio y tiene pensado desde mucho tiempo atrás cuál será su tacuche del primer día. 

Este año, tenemos una meta tripartita: Ximena, Fátima y yo queremos (estamos arando, dijo la mosca) estudiar todos los días. Además de las tareas, queremos dedicar un momentitito a resumir los contenidos vistos diariamente y preparar fichas de estudio. La idea es que para los exámenes el contenido haya sido digerido y no tengan que atragantarse con cientos de conceptos, descripciones y características. La verdad es que me encantaría que además de estudiar, mis hijas logren investigar un poquito  sobre los temas que vieron o sobre alguno que les interese y que esté relacionado con la materia. No para que sean unas sabelotodos, sino para alimentar su creatividad. A más cultura general, más referentes para crear. Digo yo… 

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.