Últimamente nos hemos hecho fanes de la televisión. Nos encanta ver varios programas: Junior Master Chef, Chopped, Chef vrs. City y Cake Boss. Curiosamente, todos están relacionados con la cocina. ¡Ah! y también disfrutamos de los episodios de Dynamo y del Cirque du Soleil . Pero el asunto trasciende la caja cuadrada. Así que nuestros hijos van teniendo comportamientos peculiares gracias a la influencia de estos programas.


Un día vi cómo Emilio cargaba con una y mil cucharas. Cubiertos que de vez en cuando eran los mejores utensilios del «Budy» chapín y en otras, las espadas de un ninja o la telaraña que despedían las muñecas de Spiderman.  

Pero, los niños de Master Chef se han ganado nuestra admiración… no solo por ser tan talentosos en la cocina, si no sobre todo por su actitud. ¡Como se nota que no han perdido la esencia de la niñez! Son amables, saben aceptar sus errores, son optimistas y soñadores, trabajan en equipo… Todos los martes, tratamos que la cena esté a buena hora para que a las siete en punto, todos nos sentemos a ver este programa. Cada quien le va a un chefcito diferente, así que el asunto se torna emocionante cuando se acercan a los retos.  Y aunque la eliminación sea lo menos agradable del programa, la deportividad con la que estos chicos asumen los retos y enfrentan los obstáculos es ¡para imitar!

Ahora, con el Cirque du Soleil todos se quedan impresionados. La primera vez que lo vimos, yo pensé «se van a aburrir«, lo pensé porque a veces la música es muy tranquila y los acróbatas hacen cosas increíbles pero  muy lentas… Pero mi sorpresa fue comprobar que todos tenían sus antenitas  bien encendidas y además, disfrutaban del espectáculo.

 Hace algunos días, Emilio me contó sus planes de futuro: quiere ser mago. Todo gracias a Dynamo.  
-¿Hay escuelas para magos?
– Mmm… creo que sí.
– ¿Y hay maestros de magos? Yo quiero ser maestro de magos.
– Bueno, ¡a esforzarse mucho! 


Total, ilusión es lo que todo ser humano necesita ¡siempre! 
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Notiparranda: ¡Sebastián cumplió dos años este 3 de junio!

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.