El secreto del juego es que te lo tomes totalmente en serio. Los niños son maestros en este arte y yo no he podido más que comprobarlo cuando escucho a mi marimba jugar de algo y tomarse a pecho la diversión. Para estas vacaciones, tendremos un plan diferente y todo indica que no irán a un curso especial pero sí tendrán materia prima para aprovechar estos días. 

Ya casi se cumple un mes que están «de peluche» y la mayoría del tiempo que pasamos en familia, nos hemos divertido con juegos tradicionales.  La perinola y la lotería nos han ayudado a reírnos en marimba y a afinar nuestra suerte.  Podría contarles mil cosas sobre lo que el azar nos ha dejado pero voy a escoger algunas nada más.

Carcajadas a todo pulmón:  La mala suerte reiterada, el cartón que no funcionó para uno y al cambiarlo, a otro le hizo cantar ¡lotería!,  las penitencias que se dirigieron a un solo jugador, Nícolas quitando y poniendo maíces  sin importar si sus figuras salen o no…

Paciencia piojo:  En los cantores de lotería hay de todo. Los que riman, los tímidos, los vociferantes… y los que se equivocan. Yo le digo «Valiente» al «Negrito» y «Catrín» al «Músico», si alguien que está cerca de mí no se da cuenta de mis cruces es probable que alguien gane no porque la suerte le sonrió sino quien le hizo ojo pache fue mi Alzheimer.

El eco: Nícolas es la segunda voz de la lotería.  Si él está en la mesa, la cuestión funciona algo así:

– ¡El Negrito!
– ¡Ito!
– ¡La dama!
-¡Ama!
-¡El camarón!
-¡On!

Y ¡se la pasa así todo el tiempo..! 

Pero el juego que nos ha hecho romper récords de emoción, es el de huevos sorpresa. Ya alguna vez hablamos de éste. Pero´la segunda edición fue chistosísima. A Emilio y a Ximena les cayó la desventura de todas las penitencias, ambos consiguieron solo un premio… por el contrario, Nícolas cada vez que tomaba un huevo sorpresa le salían las mejores recompensas: una pizza, Q5, un chocolatote…    Al notar su buena suerte, todos llegamos a la conclusión que él debería ser quien elija el número de la lotería para el próximo sorteo extraordinario. Yo ya me hago millonaria…

Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.