¿Cómo vive una Marimba la Navidad?  Emparrandada.   Estos últimos días han sido de compartir en familia, esperar con ansias el 24 (eso de la Noche Buena y la Navidad se les hace bolas a la mayoría)  y prepararnos interna y externamente.

El primer pendiente en nuestra lista era conseguir un misterio coqueto. Siempre habíamos comprado uno de barro en el Mercado Central y Ximena y Fátima lo convertían en una obra de arte al pintarlo. Pero, luego de algunos años consideramos que era una expresión de fe, el conseguir uno más simpático. Así que Renato se fue de compras y consiguió uno pechocho a un precio increíble.  

Luego, las marimberas querían confesarse para sacudir su corazón y estar prestas y dispuestas para recibir al Niño Jesús. Así que el domingo pasado fuimos a pedir perdón y a pedir ayuda para vivir santamente estas fiestas.

Después venían ya los pendientes externos.  Un día de compras para elegir nuevos atenduos y varios días para ¡pintar la casa!  Yo siempre me había preguntado por qué de los estrenos y de la tradición (por lo menos en mi colonia) de darle un refresh a las fachadas de las casas.  Y ahora, creo que ya sé la respuesta: el mundo se prepara para recibir a Jesús.  Hay que estar como scout: ¡siempre listos! por dentro y por fuera.

Por supuesto, los nervios de los regalos están haciéndoles cosquillas a mis hijos.  Que si me regalan esto, que si lo otro, que si no sé qué…   La verdad es que este año, los emisarios del Niño Jesús se atrasaron con las compras pero a la hora de la verdad, consiguieron bonitos regalos, y sacaron premio en el arte de esconderlos.

Para pintar, se anotaron todos…  Bueno, menos Sebastián, Rabito y yo…  Así que los artistas de la brocha avanzaron rápido y bien. Quizá un 40% de nuestra casa está ya cubierto.

Otra historia es la de la canasta navideña.  Se la regalaron a Renato en su trabajo y desde que llegó se sintió observada por diez ojos que querían abrirla y devorar lo que estaba en ella.  La meta era que los chocolates y las boquitas llegarán vivos para la noche del 24, pero no todos lo lograron…

Los villancicos aún los entona Emilio, todavía hay recuerdos de la pastorela y las posadas ya terminaron… Faltan ya pocas horas para que la magia de la Navidad llegue a la cúspide y presenciemos el milagro más grande y más amoroso de toda la historia. 

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A todos nuestros lectores, la Marimba en pleno les desea una ¡Feliz y santa Navidad!


Soy mamá de seis hijos y directora editorial de Niu. Me confieso como lectora empedernida y genéticamente despistada. Escribo para cerrar mi círculo vital.