No estás solo. Por favor créelo, aunque te parezca una mentira vacía y lejana a tu realidad. Aunque el miedo y la incertidumbre no te dejen en paz.  Aunque tus circunstancias sean complicadas en este momento y no veas salida.

No sientas que todo está perdido, aunque no veas claro el camino que debes seguir en medio de esta pandemia. Es completamente válido que sientas ansiedad e incertidumbre por el futuro.

Por favor no les creas a quienes te dicen que tienes demasiadas cosas buenas para sentirte bien. No porque no sea cierto, sino porque quizá no entienden que, en este momento, tu mente te tiene dominado y no puedes pensar con claridad. No todas las personas entienden lo que es vivir con depresión o ansiedad. No es su culpa.

Cuando te invitan a ser resiliente lo hacen con la mejor intención, aunque a ti te enoje escuchar esa palabra en todas partes. No te sientas culpable de haber terminado el año con más enojo que agradecimiento. Yo también admiro a las personas que hicieron del 2020 un año para reinventarse y encontraron nuevas oportunidades. No todos vivimos lo mismo ni tenemos las mismas circunstancias. No seas duro contigo mismo ni te compares.

Un año con muchos retos

Si perdiste a alguien que amabas, si te quedaste sin trabajo o vives con el miedo de contagiarte, es completamente válido sentirte agotado y sin esperanza. Todos tenemos mucha incertidumbre por lo que viene y por cómo sacaremos adelante a nuestra familia.

Vivir confinados, sin poder ver a quienes amamos, con temor de enfermarnos y la ansiedad de proteger a nuestros seres queridos hace que todo este contexto sea demasiado complicado, incluso para quienes no padecen un trastorno de ansiedad o depresión. Por eso, no pienses que lo que sientes te hace ser malagradecido, injusto o mala persona.

ansiedad

De acuerdo con el sitio web del Hospital Mayo Clinic, las encuestas más recientes en Estados Unidos muestran un aumento en el número de adultos que reportaron síntomas de estrés, ansiedad y depresión durante la pandemia, comparado con las encuestas previas.

El 11 de agosto de 2020, Prensa Libre también publicó que, según un estudio de universidades de España al que tuvo acceso el Colegio de Psicólogos de Guatemala, la incertidumbre de este contexto hacía que 7 de cada 100 personas en el mundo tuvieran ideas suicidas.

El estrés es una reacción física y psicológica que todos tenemos ante las situaciones complicadas. Por eso es normal sentirse estresado y preocupado durante una crisis. Pero en el contexto actual, con todos los desafíos diarios múltiples que hemos experimentado durante el último año, es muy importante que sepamos identificar si lo que sentimos supera nuestra capacidad de afrontarlo.

En otro de sus artículos de la web, Mayo Clinic también argumenta que las circunstancias de la pandemia, incluyendo la poca interacción social y el aislamiento, hacen más complicada la tarea de identificar a las personas que están en riesgo de suicidarse y que viven con depresión, ya que los signos de alerta no siempre son evidentes y pueden variar en cada uno.

Sí, es normal

La pérdida de empleo y el panorama económico tan incierto, el encierro, la soledad y las desesperanzadoras noticias que llegan a diario acerca de nuevas cepas y fallecidos, pueden ser detonantes muy dramáticos que hagan a una persona sentirse impotente ante los problemas que debe resolver.

No todos gestionamos igual nuestras emociones y por eso lo más importante es conocernos para poder pelear individualmente nuestra propia batalla.

Si como yo, tú también tienes que pelear una guerra constante contra tu propia mente, créeme cuando te digo que es normal que te sientas agotado y harto de sentir esa horrible opresión constante en el pecho.

No tengas miedo de llamar a las cosas por su nombre. Aunque eso implique recibir una etiqueta injusta, pero generalizada en nuestro mundo. Reconocer que tienes depresión o que tu ansiedad supera tu energía, es lo único que puede ayudarte a salir de donde estás y avanzar.

ansiedad

Si has intentado conversar con alguien acerca de cómo te sientes y no percibes empatía, no desistas. Intenta encontrar a otra persona cercana que pueda apoyarte y sino, considera buscar a un profesional que pueda apoyarte en este momento.

¿Cómo darle la batalla a tu mente?

Y si careces del presupuesto para hacerlo, tampoco te rindas. Las batallas contra la mente pueden empezar ganándose de otras formas, por ejemplo: con un rato de ejercicio cada día para ayudarte a generar endorfinas, enfocarte y liberar estrés; buscando algún pasatiempo agradable, leer un libro que te inspire, poner la música que gusta. Disfrutar del silencio de la noche, cuando tus hijos duermen y meditar.

Haz esa pausa al día, respira y piensa en lo que te hace sentir acorralado. Quizás el ejercicio puede servirte para ponerle nombre a tus preocupaciones e ir identificando cómo puedes enfrentar cada una.

Pelear diariamente con la mente no es tarea sencilla, pero es lo único que podemos hacer en este momento para cambiar nuestras circunstancias. Quizá eso, según tú, no resuelva tus problemas ni pague tus facturas en el corto plazo. Pero te aseguro que te ayudará a tener más tranquilidad para pensar con claridad y trazar una nueva ruta. Además, tampoco pierdes nada intentándolo.

Además de preocuparnos por el coronavirus y la nueva normalidad, es importante que todos prestemos atención a la salud mental y prioricemos su cuidado. Nuestra mente es la única herramienta que tenemos para ganar esta batalla mundial y levantarnos del suelo.

Los seres humanos tenemos una gran capacidad para sacar lo mejor de cada situación que la vida nos ofrece. De eso se trata vivir: de sobreponernos al sufrimiento, al fracaso y vencer constantemente el miedo.  Pero, para quienes padecemos depresión o ansiedad, esto puede tomar más tiempo del que otros consideran “normal”.

Tente paciencia. Trátate con más empatía (que no significa permitirte el naufragio) pero implica agregar dosis de paciencia y aceptación de tus emociones, aunque no te agraden muchas veces.

Deja de buscar explicación para todo esto. Quizá nunca la encontremos y es aún más agotador. Enfócate en lo que puedes cambiar hoy, en lo que depende de ti, en las personas que te necesitan bien y por ellos, pelea esta batalla.

No te rindas. No dejes que la mente te gane. Haz algo para cambiar tus pensamientos. Lo que sea, pero no dejes que la imaginación gane y el miedo te ahogue. No se trata de no sentir miedo sino de enfrentarlo y darle batalla. Aunque el mundo esté en caos, tu mente sigue siendo el lugar más libre y seguro para construir tu vida.

ansiedad

Cuida también tu cuerpo. Duerme lo suficiente, haz ejercicio regularmente, come de manera saludable, deja de leer las noticias, mantente ocupado, haz un esfuerzo por concentrarte en algo positivo cada día, limita tu tiempo frente a las redes sociales y, sobre todo: si sientes que tus pensamientos están ganando, que el miedo te agobia, que no ves salida, habla con alguien.

Sí, se vale pedir ayuda

Si, a pesar de estar haciendo tu mejor esfuerzo, continúas sintiéndote desamparado, triste, enojado, irritable, desesperanzado, ansioso, tienes problemas para concentrarte, cambios de apetito, dolores en el cuerpo o dificultad para dormir o para levantarte, es momento de pedir ayuda.

Cuando estos síntomas duran por varios días seguidos y afectan tu vida cotidiana es importante pedir apoyo profesional. Esperar a que la ansiedad o depresión desaparezcan por sí solos puede hacer que tus síntomas empeoren y no te dejen tomar el mejor camino. Si sientes que puedes estar padeciendo esto, pide ayuda y sé sincero acerca de tus pensamientos y emociones.

Ánimo. Tienes una batalla que pelear hoy. Si te sirve de algo saberlo, yo te acompaño en la lucha.

Me gradué de periodista y durante los últimos 10 años trabajé para varias empresas de comunicación. Cuando comencé mi familia, me ascendieron al puesto más retador e importante de mi vida y así me convertí en la CEO de mi hogar, como esposa y mamá. A diferencia de otros lugares, en mi empresa el amor y el trabajo hacen la combinación perfecta para buscar el éxito. Mi cliente más complicado es el ladrón inoportuno del gris que diariamente me desafía. Y es gracias a mi equipo, que todos los días lucho por trabajar mejor en el proyecto profesional más ambicioso de mi vida.